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domingo, 22 de mayo de 2011

DEL TALENTO

La noción de talento encierra en sí las nociones de inteligencia, capacidad para entender, y aptitud, capacidad para desempeñar una tarea; es decir, que el talento es la capacidad para entender y desarrollar una labor, es pues una capacidad innata en todo ser humano dotado de inteligencia, ya que con esta se implementan una o varias aptitudes que estarán imbricadas en el desarrollo de todo ser humano, el que este cultive unas u otras dependerá del entorno social en el que sea educado.
Así pues, con la entrada en el mundo de una nueva vida se inicia una nueva posibilidad, el ser humano nacido lo hace con un desarrollo pluripotencial que poco a poco se irá decantando en un sentido concreto, a unos les placerá desarrollar un talento científico, social, estético... Pero la cuestión última es que todo ser venido al mundo tiene la posibilidad de desarrollarse en el modo en el que su ser disponga y las circunstancias le permitan.
Dicho esto, se abre la cuestión de si un ser humano tiene derecho a no desarrollar hasta sus últimas consecuencias sus talentos, ¿somos libres hasta el punto de no llevar a término lo que sería bueno en sí?
En principio, no. No somos libres, sino que estamos implicados como especie en un viaje hacia la supervivencia, por lo que cada uno debe desarrollar al máximo las capacidades de las que disponga, aun sabiendo que esto le provocará más de un sinsabor. Todo ser humano debe desarrollar sus talentos y no caer en la indolencia y vivir en un viaje finito, acometiendo los días bajo el lema: "Carpe diem". Muy al contrario la máxima por la que debemos regir nuestras vidas es: "Pretende que cada una de tus palabras y actos pasen a la posteridad", dictum est.
Dado que debemos desarrollar nuestro talento por el bien en sí que esto supone, amén de ser bueno para la supervivencia de la especie, debemos considerar: ¿qué talentos debemos desarrollar y si son todos loables?
En principio, sí. Sí, todos los talentos son igualmente loables siempre y cuando redunden en el bien del individuo y del colectivo, del género y de la especie. No existe un talento mayor o inferior respecto a otro talento, ya que ambos se encuentran en el fiel de la balanza, aunque en nuestro quehacer diario parezca que el talento científico redunda un beneficio mayor para el colectivo, solo lo es en apariencia, pues el talento estético también redunda beneficios en el mismo sentido en que lo hace el talento científico, es un bien en sí el que un músico ejecute una melodia en el mejor modo posible, es un bien para él y para quienes lo escuchan y es beneficiosa en igual medida que cualquier otra manifestación talentosa. 
A tenor de lo expuesto, no nos queda otra que desarrollar nuestros talentos en la medida de nuestras posibilidades, no compitiendo con otro que consigo mismo, ser el mejor por el puro placer de serlo.

martes, 17 de mayo de 2011

EN EL BAR DE MOI: POEMA DE UNA NOCHE DE VERANO (GERTRUDE HEISENHERTCH)

Es una noche amarga,
Así que voy al bar de Moi
Para que me diga quién soy.
Me echa una mirada larga
Y me dice: eres quien manda.
_ ¡Pues ponte un litro
Que quiero sentirme vivo!
Bebo, respiro, bebo
Y miro en derredor.
Dunas, Dunas, un sinfín de Dunas,
Que se deslizan una tras otra
Como olas movidas por la tempestad.
Una de ellas me golpea
Y derramo el amargo néctar
Sobre la caliente arena;
Y surge de ella una murena.
_ ¡Litro, ponte un litro, Moi!
¡Moi, ponte un litro, un litro!
La tempestad arrecia,
De la murena hecho presa,
La vida se aprecia.
Su dentellada de fresa
Mi pescuezo muerde;
Y con cierta sorpresa.
Bebo, respiro, bebo.
La miro sin recelo…
Y sigo sin saber quién soy;
Pero ya no la echo de menos.

COMENTARIO
El poema tiene como temática central el miedo a la soledad y también refleja cómo nos dejamos llevar por las pulsiones.
Desde el primer verso el poema sumerge al lector en un ambiente cerrado y oscuro, la noche refleja la soledad del individuo que se arrastra por la vida en busca de algo que dé sentido a su existencia. El yo poético es un yo universal, que se cuestiona a sí mismo y que siente la necesidad de que alguien le demuestre que no está solo.
La noche da paso a un local, un lugar aún más cerrado y oscuro, esta contracción súbita del espacio produce una insoportable sensación de angustia, que conlleva el cuestionamiento del ser. Es en ese momento cuando se produce un cruce de miradas y el yo se enfrenta al juicio del otro, de este juicio banal surge la duda, ¿realmente estoy con alguien o sigo solo? El vacío de la conversación provoca un aislamiento aún más pronunciado.
“Bebo, respiro, bebo” este verso resulta clave en el poema, pues refleja dentro sí las problemáticas más acuciantes del conjunto del poema y actúa como llave en la apertura y comprensión del mismo. El que el verso comience y finalice con el mismo vocablo, así como la aliteración bilabial, inciden en dar una visión cíclica y estática de la vida; y a su vez las acciones antagonistas de los verbos nos informan de la obligación que tenemos a lo largo del ciclo vital de elegir, estamos permanentemente obligados a tomar elecciones: o bebes o respiras.
En una vuelta de tuerca más, el individuo se ve traslado al lugar que refleja por excelencia la soledad, el desierto. La angustia vital llega a su momento culmen cuando el yo poético se siente rodeado por Dunas, que representan al conjunto de individuos solitarios que confluyen en un mismo lugar, la imagen de esas Dunas movidas por la tempestad es el reflejo de la gente que baila al son de la música, personas que bailan en la oscuridad y que buscan al otro para dar sentido a su existencia.   
La imagen surrealista se agudiza cuando al derramar líquido sobre una de las Dunas, de esta surge cual Venus una murena. Esta imagen sorprende porque el lector esperaría ver como de la arena surge y se modela, cual figura de barro adánica, una hermosa mujer; pero no, de la arena del desierto sale un pez ¡y no uno cualquiera! De las arenas del desierto emerge una murena, que es un pez con aspecto de sierpe que nos remite al mundo de las tentaciones. Es necesario reparar en que una de las características de las murenas es que caza cefalópodos, lo que reincide en la visión del hombre-pulpo que sale a cazar y sin embargo, es cazado; además la sonoridad de la palabra encierra por asimilación semántica el concepto muro y arena. La murena sigue siendo la Duna, sigue siendo un individuo solitario que busca reafirmar su existencia; pero esta mujer-pez-duna está rodeada y protegida por un infranqueable muro que no permite hallar su existencia. Con estas imágenes, sugeridas por los versos centrales, hemos dado un paso hacia la irracionalidad; nos estamos sumergiendo en el mundo de las pulsiones. Envueltos en la bruma de la pasión, perdemos nuestra conciencia y entramos en el mundo del inconsciente, del animal que portamos y ya no somos individuos, sino animales que no se cuestionan su ser.
Pero en medio de la pasión, el consciente resurge y nos vemos obligados a elegir y volvemos a replantearnos nuestra existencia y vuelve la duda, la necesidad de encontrar una mirada en el otro que nos haga ver que no estamos solos.
Y sigo sin saber quién soy;
Pero ya no la echo de menos.
Estos versos finales remiten a la idea de soledad, negar lo que resulta evidente, reafirma lo evidente. Por reducción al absurdo comprendemos que el yo se siente solo; pues sí que la echa de menos y sigue encontrándose solo, lo que nos lleva a pensar en el mito del andrógino. Nos sentimos seres incompletos, estamos solos porque nos falta nuestra alma gemela.
La búsqueda del otro, de lo que nos complementa y nos hacer sentirnos llenos y plenos de existencia, se refleja en las imágenes del poema, en el que contrastan acciones y sensaciones antagonistas:
Y derramo el amargo néctar
Sobre la caliente arena;
En estos versos se observa el contraste entre líquido y sólido, entre el frío de la cerveza y el calor de la arena.
Su dentellada de fresa
Mi pescuezo muerde;
Aquí vemos a dos seres racionales que actúan como irracionales, la mujer convertida en pez muerde (besa) el pescuezo (que asociamos a los animales) del hombre.
Este contraste se observa sobre todo en el verso:
Bebo, respiro, bebo.
Así pues, las imágenes y las acciones del poema sugieren la idea buscada de reflejar el miedo a la soledad y la quiebra del ser, que se ve sometido a cuestionarse su existencia y cuya solución o respuesta podría estar en dejarse llevar por sus pulsiones irracionales y no estar permanentemente subyugado por el raciocinio.

martes, 10 de mayo de 2011

EN TORNO A LA COMIDA

Cómo percibe y se relaciona el hombre con el alimento y cómo es el modo de conseguir y preparar comida define la cultura humana. Para ello el autor ha dividido el texto en una serie de capítulos, que comienzan con un preámbulo titulado, Los alimentos también tienen significados, que comenta que la nutrición y la dietética, junto a la producción de alimentos, son temas de interés de Estado, el cual, aconsejado por médicos y economistas, hace recetas, impone una dieta. En USA un niño ve una media de 22000 anuncios, de los que el 50% están referidos a alimentos procesados en la industria, de ahí que se diga que el Estado hace recetas, sin embargo, la comida no es solo una actividad biológica, es un fenómeno cultural. Por ejemplo en USA, los jóvenes conocen intelectualmente el valor nutritivo de los alimentos, pero es común que practiquen una dieta llamada junk-food (pizza/hamburguesa/coca-cola); esto se explica porque el alimento se asocia a eventos sociales, no se vende café porque sea un estimulante, sino porque se asocia a una cafetería donde se establecen relaciones sociales. Así pues, saber quién, qué y cómo prepara el alimento nos aporta una información muy valiosa sobre los sistemas culturales, que se componen de:
1.      El sector técnico-económico-ambiental, que se refiere al modo según el cual el sistema cultural se adapta a su hábitat y extrae, transforma y distribuye el alimento y las demás formas de energía.
2.      La estructura social, que permite describir cómo se mantienen relaciones armoniosas entre los individuos pertenecientes al grupo del cual obtienen su energía y que, asimismo, engendran la generación siguiente.
3.      La ideología, que nos proporciona el modo mediante el cual los miembros del grupo social considerado perciben el mundo, su adaptación técnico-ambiental y su estructura social.
La evolución del comportamiento humano es resultado de la interacción entre el comportamiento alimentario e instituciones culturales.
El capítulo, Condicionamientos biológicos, comenta que dientes, tripas y ácidos gástricos hacen posible al hombre tener una alimentación omnívora y por tanto le es posible adaptarse a distintos medios ecológicos; pero esto conlleva un contratiempo, la necesidad de encontrar en el medio la variabilidad de nutrientes necesarios para la supervivencia.
Además del condicionamiento biológico, existe el cultural, que incide sobremanera en el biológico; ya que los cambios culturales son más rápidos que los biológicos. Prueba de ello lo da el que en las sociedades donde se ha desarrollado una actividad ganadera continuada durante milenios, los individuos han ido desarrollando una tolerancia a la lactosa, algo que no se da en la mayoría de las sociedades que no han convivido con ganado y que como el resto de mamíferos desarrolla una intolerancia a la lactosa a partir del destete. Para entender las relaciones entre Estado y alimentación, es muy interesante destacar que en este capítulo se critica a la publicidad engañosa, que asocia leche a salud, y sobre todo a los programas de alimentos para los países del tercer mundo; ya que estos incluyen la leche en polvo como paquete básico de alimento, cuando resulta que la población a la que va destinada la leche en polvo, no puede beberla, ni asimilarla, ya que es intolerante a la lactosa.
En cuanto a la formación del gusto, el capítulo comenta que detectamos el sabor amargo, porque las toxinas tienen dicho sabor; y el sabor dulce, porque este indica que el alimento porta azúcar, que es energía rápida. Una particularidad del ser humano es que es capaz de tomar alimentos que en primera instancia le resultan desagradables: el alcohol, el chili… son desagradables al gusto; pero el ser humano puede ingerirlos reiteradamente.
Ecología, tecnología, economía, cultura es un capítulo que comenta cómo la humanidad presenta en su conjunto una gran variabilidad en su forma de obtener alimentos; sin embargo cuando se escoge a un grupo particular se observa cómo la variabilidad disminuye, los inuit se alimentan a base de carne y pescado, otros pueblos lo hacen a base de cereales; aunque también se observa que los grupos nómadas diversifican su alimentación, las tribus de Norteamérica recolectaban unos cien tipos de semillas para su alimentación. Pero lo llamativo de este capítulo estriba en que los estudios muestran que ningún grupo humano cataloga como alimento todos los recursos a su alcance y siempre presenta algún tipo de restricción alimenticia. Por ejemplo, los bosquimanos dedican unas tres horas al día para recolectar alimentos, el 80% de su dieta se constituye por la recolecta de semillas y plantas, pero aún así recogen unas semillas y desprecian otras, esto indica que el hombre no solo obedece a la escasez de recursos a la hora de establecer valoraciones sobre qué se come; como se observa en la tabla:

Alimento
Comestible en:
No comestible en:
Perro
Corea, China
Europa, América
Caracoles
Francia, España
Reino Unido
Insectos
América Latina
Europa


Los estudios sobre la revolución neolítica han acabado por disminuir la importancia de la auténtica revolución que marcó el destino de los seres humanos, la revolución ígnea, el asado y la cocción de alimentos. Las sociedades se adaptan al medio en que viven y eso se puede observar al comprender cómo, qué y quién prepara la comida; por ejemplo, en Japón la escasez de recursos alimentarios y la falta de combustible propicia un tipo de gastronomía en el que se preparan muchos platos crudos, se cortan los alimentos finamente y se preparan a altas temperaturas, ahorrando así costes energéticos, además se esmera la presentación del plato, las raciones son pequeñas y sabrosas para enmascarar la escasez de alimento.
Observando el modo en que se preparan los alimentos podemos deducir cómo se desenvuelven roles sociales, ya que la cocina está relacionada con la distribución de tareas en el ámbito doméstico; así pues, se comprende que en India, donde el combustible lo proporciona el estiércol de vaca, dando una llama de baja temperatura, pero de larga duración, las mujeres trabajan en el campo; puesto que la lenta cocción favorece que estas puedan dedicar tiempo a las tareas agrícolas.
Creencias religiosas y dietéticas, la religión condiciona altamente la elección de qué se puede comer, ya que esta contempla tres fines primordiales para los alimentos: comunicarse con dios (ofrendas), mostrar la sumisión a la ley de dios (tabúes) y desarrollo de la disciplina (ayuno). Para la consecución de esos fines la religión incide en aspectos tales como: qué se puede comer y qué no; qué se come durante las fiestas; horarios de las comidas; cuándo comienza y cuánto ha de durar un ayuno.
Las explicaciones para generar prohibiciones alimentarias pueden ser variadas, hay quienes le dan una razón simbólica, por ejemplo, no comer comadreja porque este animal representa el chisme malicioso; por razones de oposición, santo frente abominable; pero una de las aportaciones explicativas más interesantes es la de Mary Douglas que presenta un estudio fundamentando que los tabúes alimentarios responden a un esquema general del mundo, los animales con un medio de locomoción distinto a su medio son catalogados como impuros, poniendo a los hebreos y sus tabúes como ejemplo, no comer gambas, estas son impuras (tienen patas, pero viven en el mar). Los tabúes también responden a criterios ideológicos como clasificar los alimentos en fríos o calientes, de modo que la alimentación tienda al equilibrio, lo que explica que alimentos como la leche de búfala que es considerada como alimento caliente, se rebaje con agua para ser bebida en una proporción de 2 partes de agua por una de leche; la leche de vaca, menos caliente, se rebaja con una parte de agua; mientras que la leche de cabra se puede tomar sin rebajarla con agua, pues se la considera fría; es probable que este esquema responda a la experimentación, la intolerancia a la lactosa provocó, probablemente, esta distinción clasificatoria. Otros autores en cambio abogan por dar una explicación materialista a los tabúes, intentando poner un orden lógico a los hechos humanos, que seguramente no tenga; Marvin Harris defiende que la cría de cerdos resultaba demasiado costosa, por lo que la religión incentivo el cultivo agrícola, en detrimento de la ganadería de suidos, el modo de conseguirlo fue generando un tabú sobre el consumo de carne porcina.
Funciones socioculturales de la alimentación, según un estudio de Baas, Wakefield y Kolasa, existen los siguientes motivos para comer:
1.      Satisfacer el hambre y nutrir al cuerpo.
2.      Iniciar y mantener relaciones personales y de negocios.
3.      Demostrar la naturaleza y extensión de las relaciones sociales.
4.      Proporcionar un foco para las actividades comunitarias.
5.      Expresar amor y cariño.
6.      Expresar individualidad.
7.      Proclamar la distintividad (distinción) de un grupo.
8.      Demostrar la pertenencia a un grupo.
9.      Hacer frente al estrés.
10.  Significar estatus social.
11.  Recompensas o castigos.
12.  Reforzar la autoestima y ganar reconocimiento.
13.  Ejercer poder político y económico.
14.  Prevenir, diagnosticar y tratar enfermedades físicas o emocionales.
15.  Simbolizar experiencias emocionales.
16.  Manifestar piedad o devoción.
17.  Representar seguridad.
18.  Expresar sentimientos morales.
19.  Significar riqueza.
De la relación de posibles funciones socioculturales asociadas a la alimentación podemos inferir que la alimentación está relacionada con el prestigio social, de ahí el interés con que se estudia el fenómeno del potlatch, que es un término con el que se define una fiesta ritual de la tribu kwakiult en la que el anfitrión ofrece a sus invitados un festín con multitud de regalos y platos como muestra de su estatus y para acceder o mantener dicho estatus se esmera en preparar el mejor potlatch que pueda permitirse, ya que a mayor muestra de generosidad, mayor prestigio se obtiene. Así pues, el potlatch tiene tres funciones asignadas: redistribuir alimentos y riquezas entre los distintos miembros de la sociedad; revalidación de un cambio en el estatus social; conversión de la riqueza en estatus y rango social, lo que motiva un ciclo de intercambios. Pero esta tradición, aunque de forma enmascarada, se sigue dando en otras sociedades; pues la comida representa el estatus; por ello, la elaboración de un plato con productos raros y costosos son obligados en las comidas, cuando se quiere o requiere mostrar la diferencia de estatus, una invitación a una mariscada regada con champán con partículas de oro reflejan el estatus social de quien ofrece la comida y así se le reconocerá por los invitados.
La fiesta, la comida común, supone un gasto publico y en esta medida expresa los medios materiales de existencia de la misma sociedad; ya que transforma en comunitario en social, una parte del consumo propio. Existen diversos tipos de fiesta:
·         Ecofiesta: celebración astronómica o estacional.
·         Teofiesta: celebración religiosa, que, por lo general, se superpone a la ecofiesta.
·         Seculares: fiestas civiles como el día de la patria.
·         Ritual, que puede ser personal o familiar.
Otra de las funciones de la alimentación estriba en la configuración de una identidad; ya que compartir hábitos y pautas de alimentación proporciona cierto sentido de identidad y de pertenencia a un grupo, algo que se denota porque el individuo se asocia con un pasado común en lo que come, ya que hay valores psíquicos asociados a los alimentos.
Comportamiento alimentario y tradición culinaria, lo que comemos y cómo lo comemos está en función de:
1.      Limitado número de alimentos seleccionados entre los disponibles en el medio, en función de la facilidad de acceso y la energía precisa para obtenerlos.
2.      El modo de prepararlos: asados, cocidos, fritos…
3.      Principios de condimentación tradicional.
4.      Conjunto de reglas: número de comidas diarias, si se come solo o en grupo, separación de alimentos con fines rituales o religiosos, tabúes.
Una cocina nacional contiene, fundamentalmente, aquellos alimentos y modos de prepararlos que son considerados como normales, típicos o propios de un país y que constituyen un signo de identidad grupal. Como ocurre en otras pautas culturales, la cocina es tomada como algo dado por los miembros de una comunidad y solo las desviaciones de la norma son percibidas como tales. Así pues, la cocina muestra la influencia combinada de:
1.      Un medio determinado (disponibilidad de ciertos productos).
2.      La cultura (tecnología para producir y preparar alimentos; así como el sistema socioeconómico)
3.      Ideología (creencias ligadas a los alimentos)
Las influencias que surgieron tras el contacto entre diversas culturas a partir de la era de los descubrimientos geográficos a gran escala (siglo XVI) hizo que la cultura culinaria de las culturas en contacto cambiasen; por ejemplo, en Europa se introducen alimentos como la patata, el tomate… lo que se conoce con el nombre de aculturación culinaria. En la actualidad, esta aculturación incide en la homogeneidad alimentaria, es decir, las sociedades consumistas obligan a los miembros productores (a escala mundial) a producir un reducido número de alimentos, en detrimento de la diversidad, lo que incide en el desarrollo estructural de las poblaciones rurales, que ya no controlan la producción de alimentos, pues esta está en manos de multinacionales.

domingo, 8 de mayo de 2011

METÁFORAS AMOROSAS DEL MEDIEVO

La Aquileida es un poema bizantino que versa sobre las aventuras y desventuras de un joven noble, que tras vencer a todo aquel que osó enfrentársele, cayó rendido ante una joven doncella por causa de amor. Aquiles, un joven noble tan virtuoso como pendenciero, conoce a una princesa e inmediatamente cae enamorado de ella; a partir de ese momento ambos tendrán que afrontar infinitud de pruebas de amor, que culminarán en un desenlace que se repetirá y supondrá un modelo a seguir a lo largo de la historia literaria. Este Aquiles del siglo XIV es más humano que su predecesor homérico, pero procede también de esa inagotable fuente cultural que representa la Grecia Clásica para nosotros. De ella hemos extraído infinitud de motivos literarios que tanto han repercutido en nuestra literatura y que con el transcurrir del tiempo sufrió un retorno desde la Europa Occidental, en especial de Francia, hacia la Europa Mediterránea. La Aquileida es un ítem que muestra la unidad estructural del sentimiento humano y nos permite reconocer algo tan básico como que las pretendidas diferencias culturales son inexistentes, ya que todos somos uno y lo mismo, pero nos catalogamos de muchas maneras; buena prueba de ello lo constituye la temática amorosa en la literatura, que a continuación desglosaré en este poema griego-francés-europeo… Humano.
El amor se convierte en el auténtico motor de la historia que se narra y aparece a lo largo de toda la obra en sus más diversas manifestaciones metafóricas. La Aquileida es un ejemplo de poema novelesco cortesano, que hereda formas y motivos del amor cortés provenzal. Ya en los primeros versos el autor establece una serie de comparaciones que muestran al amor como: una autoridad, una fuerza coercitiva a la que hay que obedecer; como una cárcel, que retiene a los hombres; como una enfermedad, el amor hiere al hombre; como una llama, que te quema por dentro y por fuera. Hay en la obra otras imágenes del amor mucho más sensuales, tal es el caso de la mirada de amor, que convertida en flecha de cupido, atraviesa el corazón de los jóvenes. Aparece el motivo del jardín, lugar que simboliza a la amada. Allí se ubica una fuente de la que emana el deseo, la pasión sexual, que el joven Aquiles quiere besar. Este jardín se convierte en Edén, en paraíso, y los elementos naturales se transforman en elementos con una evidente connotación sexual; por ejemplo, en el poema los cuerpos de los amantes se comparan con árboles y frutos, como el ciprés y las manzanas; también se utiliza como símil elementos minerales, dando todo ello un carácter sexual a la naturaleza. El autor plasma en el poema la sexualidad de la naturaleza, el ciclo reproductivo de la misma se relaciona con nuestro propio ciclo, a través de un  lenguaje agrícola; apareciendo en la obra verbos como recolectar o cosechar. Esta asimilación entre amor y naturaleza lleva consigo una visión cíclica del amor; y por ende, se asimila el amor a la muerte y esto se pone de manifiesto en la intención del joven Aquiles de querer ser enterrado junto a su amada. Esta dualidad amor / muerte, también se refleja en la metáfora del amor como combate, como forcejeo, que si bien, se entiende como metáfora sexual, de algún modo refleja la muerte; pues en un combate se hiere y se mata. De hecho en La Aquileida se usa también un lenguaje agrícola en las escenas de combate. Aquiles siega la vida de sus enemigos.
Toda esta simbología amorosa tiene una clara influencia occidental, pero La Aquileida es un poema que entronca con las raíces de la épica griega medieval; pues tanto sus personajes como su trama tienen reminiscencias del gran poema épico Digenis Akritas. Algunas de sus similitudes se muestran en la trama, por ejemplo, Aquiles se enfrenta a la familia de su amada, del mismo modo que Digenis combate a los familiares de la suya; incluso, se llegan a copiar escenas como la lucha entre Digenis y un león, que aparece también en La Aquileida. Pero donde más se parecen ambas obras es en la construcción de los personajes, Aquiles es presentado como un joven noble, detalle que se nos aporta por medio de la metáfora del pecho blanco, extraordinariamente bello, inteligente, astuto, fiero, amante del combate, victorioso... Todas estas virtudes son exageradas por el autor hasta el extremo de convertir a un hombre en un ser divino. Esas mismas virtudes y esa misma exageración se daban ya con creces en el Digenis.
La astucia en el combate y en la vida es una característica común en Digenis y en Aquiles, lo que los entronca como personajes griegos con el más astuto de los hombres, Odiseo; también aparecen ataviados con armamento que rememora a Heracles, la maza. La astucia junto con la fuerza y valentía de Digenis y Aquiles les hace aparecer como invencibles, pero hay un combate, un enemigo al que no pueden derrotar, ambos sucumben ante el amor / muerte.
Otro elemento común a ambos personajes es su capacidad para enamorar a través de la palabra y para ser más precisos, a través del canto. Esta característica, al igual que el uso de nombres como Afrodita y Helena para recalcar la belleza de una doncella o Aquiles a un campeador, nos transporta a una época anterior y aún más lejana en el tiempo, que nos hace recordar un mundo en el que la voz, el canto, estaba cargado de magia y poder; nos recuerda a los cantos de sirenas y aún más a los cantos órficos.
En cuanto a los personajes femeninos hay que decir que siguen una tónica general a la de los masculinos respecto de sus atributos, es decir, se exageran sus beldades. Pero tan solo destacan en ellas sus virtudes físicas y todo lo más, que sean tiernas y abnegadas. Son personajes un tanto planos, no tienen acción argumental propia, se diría que son personajes cuya función es provocar un cambio de registro en el personaje masculino. Las doncellas son extremadamente bellas, viven junto a su familia, de repente llega un hermoso joven del que se enamoran, pero, parece lo contrario, que es el hombre quien se enamora y ellas se dejan llevar; recuerdan a la relación entre sujeto paciente y complemento agente. Las doncellas son comparadas con árboles, frutos, fuentes, jardines, elementos de la naturaleza, de tal modo que son presentadas como llaves que permiten al hombre el conocimiento de la naturaleza. Por otro lado y para terminar, destaca el hecho de que las doncellas, que son de noble cuna, están ataviadas con multitud de elementos de prestigio como las perlas y las piedras preciosas. Algo que recuerda a las riquezas del Imperio Bizantino, pero que también cumplen una función primordial en el argumento de la obra; ya que en el desenlace final de los personajes, las riquezas no les salvan de la muerte. No importa cuan ricos sean, al final morirán como todo el mundo. Tal vez sea una aportación, probablemente inconsciente, del pensamiento cristiano a la literatura de la época.